UN SALÓN CON MUCHA LUZ

Y que se potencia con un fondo blanco y el suelo de tarima de roble con veladura, de Maadera. La zona de estar queda separada de la escalera por un murete, ideado por la decoradora con Pladur y madera recuperada, hecho por Carpintería Rafael Ortiz. Las mesitas de centro, de Madrid in Love, acogen conchas, de Anmoder. La alfombra de lana, de BSB. Sobre la chimenea, fotografía en blanco y negro, en Anmoder. El sofá es de Blasco & Blasco.

Gran acierto la nueva distribución diáfana y los cambios de materiales y acabados que han aportado a esta casa de las afueras de Madrid una imagen renovada y con un aspecto supernatural, en plena tendencia. Se trata de una reforma muy cuidada hasta en los pequeños detalles, ejecutada por Proyecta Espacios & Construcciones y que coordinó la interiorista Belén Ferrándiz. Ella, junto con los propietarios –un matrimonio con dos niños pequeños que se implicaron con mucha ilusión en la obra de principio a fin–, abordó la idea de diseñar una vivienda enfocada a los fines de semana y los veranos, práctica y muy fácil de vivir: «Ante todo, la idea era crear una casa que respirara frescura y claridad».

Además era importante que las áreas sociales –cocina, salón y comedor– «tuvieran una total comunicación visual para poder controlar a los niños desde cualquier punto y disfrutar de una vida en familia más completa». El diseño de las dos plantas fascina por su luminosidad, gracias a la maravillosa tarima que cubre el solado, la carpintería pintada y las nuevas tonalidades que cubren las paredes. Claro que lo que terminó de personalizar la casa fueron los diseños a medida: muebles de obra muy atemporales que se cubren o rematan, en muchos casos, con viejas maderas recuperadas. El charme que sólo da el material envejecido y su color miel encajaron a la perfección con el escenario blancoy otros muebles vintage.

IDEAS DE LA INTERIORISTA
BELÉN FERRÁNDIZ (www.belenferrandiz.com)

Rejuvenecer la casa. Se hace dejando la planta baja diáfana para unir salón, comedor y cocina: tres áreas bajo la misma línea estética basada en un binomio infalible: la madera clara envejecida y el color blanco.
Una escalera preciosa. Visible también desde el gran espacio. Se demolió la antigua, tradicional y oscura, para sustituirla por una más arquitectónica y de líneas rectas, que se protege con una discreta barandilla de cristal.
Piezas con alma. Sin duda, los muebles –una escueta lista de diseño vintage y muy alegre– han sido los responsables, junto con maxifotografías en blanco y negro, de definir el estilo joven de todos los espacios.

 

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Posted by:Bibiana Domecq